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kibancloud: Empaquetando infraestructura bancaria en un producto self-service

Las herramientas existían pero vivían en la terminal — solo accesibles para equipos técnicos.

Con la pandemia, la digitalización se volvió urgente para instituciones que operaban manualmente. Mi reto fue empaquetar ese poder técnico en un producto self-service y hacer accesible lo invisible.

Los clientes de Kiban no operaban nada. La tecnología funcionaba como conexiones de APIs y procesos manuales — si necesitabas algo, un developer lo hacía por ti. No había producto, no había interfaz, no había autonomía. Mientras eso no cambiara, Kiban no era un SaaS — era un servicio técnico con buena infraestructura.

Diseñé la capa visual y funcional que transformó herramientas sueltas en una plataforma única — el entorno donde todas las capacidades de Kiban conviven bajo una misma lógica. En concreto: el onboarding , la gestión de espacios de trabajo, usuarios con roles y permisos, un marketplace donde activas herramientas de nivel bancario sin código, y la navegación que conecta cinco productos distintos sin que se sienta que cambiaste de plataforma.

"kiban tenía la tecnología. Lo que no tenía era un producto"

Pasamos de un modelo donde el cliente dependía de developers para "ver" la tecnología, a una experiencia self-service donde cualquier administrador puede configurar su infraestructura bancaria en minutos. Primero el valor, luego la burocracia.

Kiban pasó de ser un proveedor de servicios de integración a una empresa de tecnología SaaS escalable. Instituciones sin equipo de IT pudieron activar herramientas de nivel bancario en minutos. La estructura permitió que el catálogo creciera sin comprometer la coherencia.

Este proyecto me enseñó que lo que parece una capa sencilla de interfaz puede ser lo que define si un negocio escala o no. Diseñar producto no es poner pantallas bonitas encima de la tecnología — es construir lo que permite que alguien pague por usarlo solo.