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Design System para kiban cloud

Escalando diseño en solitario para un ecosistema fintech B2B

Kiban decidió lanzar Kiban Cloud, un ecosistema de herramientas que ayudaban a bancos y empresas fintech con servicios que suelen tercerizar: verificación de buró de crédito, procesamiento de préstamos, validaciones. Lo que empezó como una plataforma de suscripción eventualmente evolucionó en un servicio de APIs. Era un monstruo. Una umbrella completa dentro de las capacidades de Kiban.

Cada nuevo flujo tomaba semanas.

Cada pantalla se diseñaba desde cero. Los developers trabajaban con referencias visuales inconsistentes. No había una fuente de verdad. Con ~8 developers trabajando en prioridades distintas y yo comunicando por partes, necesitábamos algo que nos permitiera movernos más rápido sin sacrificar coherencia.

Creé un design system de 60+ componentes.

Esto fue antes de que Figma tuviera Dev Mode, así que la organización y el etiquetado eran todo. Cada componente tenía que contemplar todos sus estados posibles: hover, disabled, error, loading. A veces eran demasiadas variaciones, pero me gustaba eso—contemplar todas las posibilidades, asegurarme de que nada quedara sin resolver. Kiban Cloud era un ecosistema de múltiples herramientas, y decidí que el cambio de herramienta se marcara por color. Misma estructura, diferentes colores. Cambiabas de herramienta, cambiaba el color. Era muy limpio, muy bonito. Y súper tangible—siempre sabías en qué parte de Kiban Cloud te encontrabas solo por ver la interfaz. Los developers llevaban el Storybook en paralelo y yo mantenía links en los archivos madre para tener todo coordinado. Lo implementaron visualmente lo más fiel posible.

"Crear el sistema fue solo el principio. Hacerlo funcionar como única diseñadora trajo desafíos que nunca aparecen en los case studies corporativos."

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El caos de mantenerlo sola

Manejar updates era difícil. Tuve que usar emojis y crear versiones de manera muy básica para marcar qué era prioritario y qué no. Todo se documentaba en JIRA, así teníamos una secuencia de prioridades y desarrollo. No era elegante, pero funcionaba. La organización y naming conventions eran críticos. También asegurar que todo tuviera un orden y nombre claros, que si algún día alguien que no fuera yo llegaba, entendiera claramente cómo y de dónde funcionaba todo.

02

Los componentes difíciles

El proyecto más desafiante fue una interfaz tipo no-code. También diseñé un visualizador de JSON con múltiples capas internas que inicialmente me pareció muy complejo de resolver, pero al verlo ejecutado me di cuenta de que resultó mucho más funcional de lo que había imaginado. Aunque diseñar cada componente individual es divertido y forma parte de la artesanía del Sistema de Diseño, lo que realmente disfruto es trabajar con sets completos de componentes para crear pantallas complejas y visualizar procesos completos ya armados, en perspectiva.

03

Sistema que se explica solo

Los developers llevaban el Storybook en paralelo y yo mantenía links en los archivos madre para tener todo coordinado. Lo implementaron visualmente lo más fiel posible. No le metimos mucho a animaciones porque nuestro sistema era más funcional—esto era B2B fintech, no una app de consumo.

Lo que antes nos tomaba semanas ahora tomaba horas

Cuando me pedían un flujo nuevo, ya no diseñábamos todo desde cero—solo lo que realmente no existía en el sistema. La reutilización y consistencia visual eran tangibles. Podíamos enfocarnos completamente en lo nuevo, en lo que realmente importaba.

Lo que aprendi...

Escalar diseño sin equipo no es solo hacer componentes bonitos. Es crear un sistema que se explique solo. Es naming conventions que funcionen cuando estás saturada. Es priorizar lo funcional sobre lo perfecto. Es coordinar con developers que tienen sus propias presiones sin tener las herramientas que ahora damos por hecho. Contemplar todas las variaciones posibles de un componente no es obsesión—es anticiparte a necesidades reales. Que una solución de color bien pensada puede resolver problemas de arquitectura de información en segundos. El verdadero valor de un sistema de diseño no está solo en qué tan bien se ve cada pieza, sino en cómo esas piezas se combinan para resolver problemas reales. Ver componentes funcionando en contexto, resolviendo flujos complejos—eso es lo que valida el trabajo.