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Workflow Builder para Originación de Crédito

Un sistema que llevaba años funcionando — pero solo para quienes lo construyeron.

Originación de crédito es el proceso completo de evaluar y aprobar un préstamo: verificación de identidad, consulta a buró, evaluación de riesgo, decisión final. Cada banco lo hace diferente. Kiban ya tenía la tecnología para procesarlo, pero era un sistema legacy. Años funcionando, construido por y para developers. Mi trabajo fue diseñar la capa que convirtiera esa infraestructura en un producto no-code. Que equipos de negocio pudieran configurar sus propios flujos sin depender de nadie técnico.

Nadie quería tocar lo que ya funcionaba. El sistema llevaba años en producción y el equipo protegía esa estabilidad. Integrar diseño de verdad implicaba cuestionar decisiones que ya estaban resueltas desde la lógica técnica, y eso generaba resistencia. La interfaz que existía era un reflejo directo del backend: procesos internos expuestos al usuario, terminología inconsistente, conceptos de desarrollo presentados como funcionalidades. No había arquitectura de información pensada desde el usuario. Había un backend con cara.

Diseñé la interfaz completa del producto, desde la gestión de flujos hasta los formularios de ejecución. Pero el corazón de la herramienta es el canvas: un espacio visual donde los usuarios arman sus flujos de originación conectando nodos. Creé un lenguaje visual que diferencia cada tipo de componente por ícono y color (formularios, validaciones, árboles de decisión, mensajes) para que cualquier persona pueda leer un flujo completo sin necesitar que alguien se lo explique.

"El producto no necesitaba mejor tecnología:necesitaba que alguien tradujera lo que ya existía a un idioma que el usuario pudiera hablar."

El producto pasó de ser operable solo por personal técnico a ser configurable por equipos de negocio de los bancos. Reducción de ~80% en tiempo de configuración. Reducción de ~40% en tasas de impago gracias a evaluaciones más completas.

Más veces de las que quisiéramos aceptar, los diseñadores terminamos en equipos donde diseño no es una voz en la toma de decisiones. Este fue uno de esos casos. Un sistema legacy, un equipo técnico que protegía lo que ya funcionaba, y un producto que nunca llegó a su verdadero potencial porque UX no fue una prioridad real.

Aún con las limitantes del proceso, logramos una interfaz funcional que dio resultados medibles. Pero este proyecto me confirmó algo: cuando diseño solo ejecuta en lugar de decidir, estás dejando valor sobre la mesa. Ahora imagina; ¿Qué hubiera pasado si el diseño y el usuario no se hubieran comprometido?